Todos estos cambios pueden tener claras implicaciones y consecuencias para el bienestar de los trabajadores.
CONCEPTUALIZACIÓN DEL ESTRÉS LABORAL
El estrés laboral se ha considerado una experiencia subjetiva de la persona, producida por la percepción de que existen demandas excesivas o amenazantes difíciles de controlar y que pueden tener consecuencias negativas.
Los estresores son los estímulos que pueden desencadenar estas experiencias de estrés-tensión:
1) Ambiente físico: riesgos ambientales y condiciones laborales (ruido, temperatura, espacio disponible.)
2) Organización laboral: turnos, carga de trabajo.
3) Puesto de trabajo: control, complejidad, oportunidades para el uso de habilidades.
4) Rol del trabajador: conflicto de rol, ambigüedad de rol, sobrecarga de rol.
5) Relaciones e interacciones sociales: supervisores, compañeros, subordinados, clientes, proveedores.
6) Desarrollo laboral: cambio de puesto, promociones.
7) Características de la organización: tecnología, estructura y clima social.
8) Interfaz entre el trabajo y otras esferas de la vida: conflictos familiares, personales que inciden en el trabajo.
Por todo lo anterior, es importante desarrollar estrategias que promocionen el bienestar en el ámbito laboral y social de las personas, tanto a nivel de las organizaciones (creando un espacio y clima de trabajo adecuado) como a nivel de los trabajadores (desarrollando modos de afrontamiento más adaptativos).
Aquí empieza el descanso.
En mi conciencia y en el almanaque
junto a mi nombre y cargo en la planilla
aquí empieza el descanso.
Dos semanas.
Debo apurarme porque hay tantas cosas
recuperar el mar
eso primero
recuperar el mar desde una altura
y hallar toda la vida en cuatro olas
gigantescas y tristes como sueños
mirar el cielo estéril
y encontrarlo cambiado
hallar que el horizonte
se acercó veinte metros
que el césped hace un año era más verde
y aguardar con paciencia
escuchando los grillos
el apagón tranquilo de la luna.
Me desperezo
grito
poca cosa
qué poca cosa soy sobre la arena
la mañana se fue
se va la tarde
la caída del sol me desanima
sin embargo respiro
sin embargo
qué apretujón de ocio a plazo fijo.
Pero nadie se asusta
nadie quiere
pensar que se ha nacido para esto
pensar que alcanza y sobra
con los pinos
y la mujer
y el libro
y el crepúsculo.
Una noche cualquiera acaba todo
una mañana exacta
seis y cuarto
suena el despertador como sonaba
en el resto del año
un alarido.
Aquí empieza el trabajo.
En mi cabeza y en el almanaque
junto a mi nombre y cargo en la planilla.
Aquí empieza el trabajo.
Mansamente.
Son
cincuenta semanas.
Poemas de la oficina (Mario Benedetti)


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